Mi proceso oncológico: por qué era tan importante para mí conservar la fuerza Mi proceso oncológico: por qué era tan importante para mí conservar la fuerza

Mi proceso oncológico: por qué era tan importante para mí conservar la fuerza

Henri Schmidt 1 de julio de 2026 6 min de lectura

Por Henri Schmidt, CEO y fundador de VBTec/Visionbody, especialista en musculatura, superviviente y paciente de cáncer

Todo cambió poco antes de Navidad de 2023, cuando me diagnosticaron cáncer de cabeza y cuello.

Como cualquiera que recibe una noticia así, sentí conmoción, miedo y desesperación por saber qué vendría después. Confié en mi equipo médico y empecé el tratamiento recomendado: tres meses de quimioterapia y cuarenta sesiones de radioterapia en la cara y el cuello.

El tratamiento fue extremadamente duro. La radioterapia afectó gravemente a la boca y la garganta. Comer era doloroso, beber resultaba difícil e incluso tragar suponía un reto.

Durante los meses siguientes perdí 65 kilos y, con ese peso, gran parte de mi fuerza.

Estaba vivo, pero apenas.

La primera victoria y el siguiente reto

Tras semanas de miedo y agotamiento, por fin recibí una noticia alentadora. Las pruebas no mostraban indicios del cáncer de cabeza y cuello que había iniciado este proceso.

Por primera vez me permití sentir esperanza.

Duró poco.

Unos meses después, en junio de 2024, nuevas pruebas revelaron cuatro tumores en los pulmones. Recuerdo mirar las imágenes mientras intentaba asimilar lo que oía. Justo cuando pensaba que podía empezar a reconstruir mi vida, comenzaba otro capítulo.

El cáncer puede hacer que desaparezca el suelo bajo tus pies. Tuve que aprender a seguir avanzando aun sin saber cómo sería el futuro.

Recuperar cierta sensación de control

Durante el tratamiento busqué formas de conservar toda la fuerza y normalidad posibles junto con la atención médica que recibía.

Como alguien que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar ciencia muscular y rendimiento humano, era natural prestar mucha atención a nutrición, actividad física y recuperación. Probé distintos enfoques alimentarios, adapté muchas veces mis rutinas y seguí buscando maneras prácticas de mantenerme activo, incluso cuando tenía poca energía.

Fueron decisiones profundamente personales, marcadas por mi experiencia, conocimientos y conversaciones con el equipo sanitario. No deben interpretarse como recomendaciones para otras personas con cáncer.

Para mí, conservar algún tipo de rutina llegó a ser tan importante como mantener la fuerza física.

Aviso: comparto mi experiencia personal, no consejo médico. Mi historia no debe interpretarse como prueba de que nutrición, ayuno, EMS, suplementos u otras prácticas puedan tratar o curar el cáncer. Toda persona con cáncer debe tomar decisiones sobre tratamiento, alimentación y ejercicio junto con su oncólogo y equipo sanitario.

La batalla contra las metástasis óseas

A medida que continuaba el tratamiento hubo momentos de esperanza.

Tras una de las pruebas recibí noticias alentadoras sobre los pulmones. Fue un momento emocionante que nunca olvidaré. Por primera vez en mucho tiempo sentí que podía respirar algo mejor, física y emocionalmente.

Pero el cáncer te recuerda que el camino rara vez es sencillo.

Poco después supe que la enfermedad se había extendido a los huesos. El equipo encontró cuatro tumores a lo largo de la columna. La noticia fue devastadora. Después de todo lo vivido, sentí que tenía que empezar la lucha desde el principio.

El miedo seguía presente y el coste físico del tratamiento era imposible de ignorar. Pero algo dentro de mí había cambiado. Ya no quería gastar toda mi energía en lo que no podía controlar, sino centrarme en lo que todavía estaba en mis manos.

Seguí el plan recomendado por mi equipo médico. También mantuve las rutinas personales que me ayudaban a sentirme más fuerte física y mentalmente, incluida la actividad con mi sistema Visionbody EMS siempre que me encontraba capaz. En los días más duros, el simple hecho de seguir moviéndome ya parecía una victoria importante.

Hubo momentos esperanzadores seguidos de nuevos contratiempos. Algunas pruebas aportaban alivio y otras recordaban que mi proceso seguía abierto. Esa incertidumbre se convirtió en una de las partes más difíciles de vivir con la enfermedad.

Lo que cambió no fue la incertidumbre, sino mi forma de pensar.

Dejé de medir cada día solo por los resultados de las pruebas y empecé a valorarlo por haber encontrado la fuerza para continuar. Ese cambio me dio propósito aun cuando el futuro seguía siendo desconocido.

Aprender a vivir con la incertidumbre

Mi proceso no siguió una línea recta.

Hubo pruebas con noticias alentadoras y momentos en los que aparecieron nuevos retos. Cada cita traía esperanza, incertidumbre y la comprensión de que el cáncer rara vez sigue el camino que deseamos.

Aprendí que no podía controlar todos los resultados médicos.

Sí podía controlar cómo afrontaba cada día.

Podía seguir cuidándome.

Podía seguir moviéndome cuando era capaz.

Podía elegir hábitos que me ayudaban a sentirme más fuerte física y mentalmente mientras continuaba con el plan de mi equipo médico.

Esa mentalidad se volvió enormemente importante.

Las personas que me ayudaron a avanzar

Nadie lucha solo contra el cáncer.

Si hubo una persona que me sostuvo durante todo el proceso fue mi esposa y compañera, Krisztina.

Estuvo a mi lado en cada tratamiento, noche difícil, momento de miedo y contratiempo. Cuando estaba agotado me daba fuerza, y cuando dudaba me recordaba por qué debía seguir.

Su amor y apoyo se convirtieron en mi ancla.

Al mirar atrás, sinceramente no puedo imaginar este camino sin ella.

Qué significa hoy la fuerza para mí

El cáncer cambió por completo mi idea de fuerza.

Hace años, fuerza significaba rendimiento.

Hoy significa resiliencia.

Significa levantarse de la cama en una mañana difícil.

Significa seguir cuidándose cuando el miedo invita a rendirse.

Significa conservar autonomía, movilidad y calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

Para mí, mantener el músculo formaba parte de esa mentalidad. No porque creyese que pudiera curar una enfermedad, sino porque conservar toda la capacidad física posible me ayudaba a afrontar cada día con más confianza y esperanza.

Por qué sigo desarrollando Visionbody

Cuando fundé Visionbody en 2014 quería crear una nueva generación de tecnología EMS inalámbrica que facilitase mantenerse activo.

Años después, acabé utilizando esa misma tecnología durante la etapa más difícil de mi propia vida.

Aquella experiencia dio a mi trabajo un significado completamente distinto.

Mi misión actual no es decir que he encontrado respuestas al cáncer.

Es ayudar a más personas a comprender la importancia de conservar la fuerza, mantenerse activas siempre que sea posible e incorporar movimiento a una vida más saludable.

Ya sea para reconstruirse después de una enfermedad, recuperarse de un contratiempo, envejecer o simplemente mantenerse fuerte, creo que el movimiento importa.

Esa convicción se ha fortalecido durante mi propio proceso.

La lucha continúa

Sigo viviendo con incertidumbre.

El cáncer me ha enseñado que el progreso rara vez es lineal y que cada día merece gratitud.

También me ha recordado que la esperanza se construye con pequeñas decisiones repetidas.

En mi caso, incluyen mantenerme activo, cuidar mi cuerpo lo mejor posible, seguir desarrollando Visionbody y pasar tiempo con las personas que amo.

Si mi historia puede aportar algo a otra persona que afronta un diagnóstico difícil, espero que sea esto:

Eres más fuerte de lo que crees.

Apóyate en quienes te quieren.

Trabaja estrechamente con tu equipo médico.

Mantén viva la esperanza.

Y nunca subestimes el valor de conservar tu fuerza, un día cada vez.

Henri Schmidt

Aviso: escribí este artículo para compartir mi experiencia personal como antiguo deportista, especialista en fitness, innovador en EMS y persona que vive con cáncer. No debe interpretarse como consejo médico ni como prueba de que nutrición, ayuno, EMS, suplementos u otras prácticas puedan tratar o curar el cáncer. Si tienes cáncer u otra enfermedad, consulta siempre con tu oncólogo y otros profesionales sanitarios cualificados antes de tomar decisiones sobre tratamiento, alimentación, ejercicio o rutina de salud.