Por Henri Schmidt, CEO y fundador de VBTec/Visionbody, especialista en musculatura
La longevidad y el biohacking son, sin duda, temas fascinantes.
Nunca diría que carecen de sentido. Al contrario, hay mucha investigación, nuevas ideas y conocimientos valiosos detrás de ambos. La humanidad lleva miles de años preguntándose cómo vivir más. Incluso los antiguos egipcios ya reflexionaban sobre cómo prolongar la vida. En ese sentido, el deseo de longevidad es tan antiguo como la propia humanidad.
Sin embargo, en la conversación actual suele pasarse por alto un factor esencial: el papel del músculo para favorecer la salud y la resiliencia a largo plazo.
Por qué la longevidad se convirtió en un mercado
No debemos olvidar algo importante: la longevidad se ha convertido en una industria multimillonaria. Es un mercado de atención en el que abundan las grandes palabras, los términos de moda y las ideas que suenan espectaculares.
Eso no tiene por qué ser negativo. Explorar nuevos enfoques, experimentar y comprender mejor nuestro cuerpo resulta interesante.
El problema de saltarse los fundamentos
Pero, entre tanto entusiasmo, a menudo olvidamos algo esencial: la base.
Muchas personas quieren probar el último biohack antes de dominar lo básico. Es como intentar interpretar una sonata compleja al piano antes de saber tocar una canción infantil sencilla.
Los hábitos que importan más que las modas
En medicina y ciencias de la salud, el bienestar siempre empieza por los componentes básicos que el organismo necesita para funcionar correctamente.
Uno de esos pilares es el aporte de nutrientes esenciales. El cuerpo necesita a diario unas 47 sustancias esenciales para funcionar de forma óptima. Sin esa base, ningún sistema puede rendir al máximo.
Otro factor importante es la ingesta de proteína. Un aporte estable resulta fundamental para numerosos procesos biológicos relacionados con regeneración, rendimiento y función celular.
Y después está algo muy sencillo, pero extremadamente poderoso: dormir.
Muchas personas intentan optimizar el sueño con dispositivos y biohacks antes de conseguir siquiera dormir bien de forma constante.
Por qué el músculo sigue ganando
Hay otro pilar fundamental de la longevidad que suele ignorarse: el músculo.
El tejido muscular no es solo una cuestión de estética o rendimiento deportivo. Es uno de nuestros activos biológicos más importantes. Desempeña un papel decisivo en el metabolismo, la regulación de la glucosa, el equilibrio hormonal, la resiliencia y la salud general a medida que envejecemos.
De hecho, muchos investigadores describen hoy el músculo como uno de los órganos más importantes para la longevidad.
Sin suficiente masa muscular y entrenamiento regular, muchas otras intervenciones, ya sean suplementos, biohacks o terapias, pierden gran parte de su posible efecto.
Por qué el biohacking no puede sustituir el entrenamiento muscular
Puedes experimentar con terapia de luz roja, exposición al frío, suplementos u otras herramientas avanzadas. Pero si al cuerpo le faltan músculo y fuerza física, la base biológica no está presente.
Por eso, entrenar el músculo no es solo una actividad de fitness. Es un pilar de la salud, la resiliencia y la longevidad, incluso cuando se aplican principios como la dosis mínima eficaz de entrenamiento de fuerza.
Naturalmente, todos estos ámbitos pueden optimizarse con el tiempo. La tecnología, el biohacking y la investigación sobre longevidad ofrecen conocimientos y herramientas fascinantes. Pero la pregunta clave debe ser siempre: ¿están bien asentadas las bases?
El biohacking puede ser apasionante. La longevidad es un campo fascinante del que también hablaremos aquí.
Pero hoy mi mensaje es sencillo: no olvides los fundamentos.
La longevidad no se construye únicamente con trucos espectaculares o dispositivos futuristas. Empieza por las bases biológicas que siempre han importado: nutrientes, sueño y músculo.
La tecnología puede reforzar esas bases, pero no sustituirlas. Si de verdad queremos vivir más y mantenernos fuertes, debemos empezar por el órgano de longevidad más potente que tenemos: nuestros músculos.
Soy Henri Schmidt, CEO y fundador de VBTec/Visionbody. Durante más de 35 años he trabajado en los sectores del fitness, la salud y la tecnología deportiva, centrado en cómo la fuerza muscular favorece el rendimiento, la resiliencia y la salud a largo plazo. Desarrollé el primer sistema de entrenamiento EMS de cuerpo completo totalmente inalámbrico del mundo y sigo estudiando cómo el músculo puede ser una de las bases más importantes de la longevidad.